recuerdos

Escrito el 9 septiembre, 2017, a las 15:15, sin tabaco.

A pesar de mi mala memoria todavía tengo muchos recuerdos que guardo en un cajón escondido de mi propia mente, recuerdos que son para mi solo, recuerdos que mi mente no puede manipular:

Recuerdo el nacimiento de mi primera hija, todas las horas que tuve que esperar hasta que me la enseñaron en una urna por que a su madre le habían hecho cesárea, tenía la misma cara que su abuelo Tino, era preciosa ya nada más nacer.

Recuerdo el nacimiento de mi segunda hija, en este pude estar presente, recuerdo que salio en moto, no quería esperar más, recuerdo el sufrimiento de su madre, que no puedo esperar la epidural.

Recuerdo los nervios de mi ex mujer el primer día que nos vimos en persona en el centro comercial el Saler, era un verdadero flan, había conformado un plan para llevarme donde ella quería, pero yo estaba donde tenía estar sin que ella lo supiera.

Recuerdo como en la escuela taller me llamaban “cabeza de patata” cada vez que me rapaba la cabeza, supongo que debía molestarme, pero en realidad no era mas que el desahogo de unos pobres infelices que se pensaban superiores a mí.

Recuerdo mi primera experiencia sexual, con una mujer mucho mayor que yo en su coche, en el aparcamiento de una discoteca de Chiva, algo especialmente extraño para mí, no fue buscado, pero el encuentro resulto verdaderamente agradable para ambos.

Recuerdo mi primer beso con lengua jugando a beso, verdad o atrevimiento, fue con Anichu, y bastante decepcionante, una lengua rápida y fugaz que entro en mi boca, eso sí, después de hacerlo tubo que contarlo al resto de compañeros del corro.

Recuerdo a mi primera novia legal, y sobre todo como se presento un día en mi casa sin que yo estuviera presente para formalizar la relación, mi enfado fue monumental, y ella tan feliz, suponía que me tenía atrapado desde entonces.

Recuerdo la primera noche que pasé solo en mi piso de cuarenta metros cuadrados con un paquete de tabaco y una botella de vino, desolador, solo, sin mis hijas, sin televisión, solo mi sofá, un colchón en el suelo, un paquete de tabaco, después de tres años sin fumar y una botella de vino, ni un solo amigo.

Recuerdo que me sacaron sutilmente de la cama para ir a dormir a una litera con mi hija pequeña, ese pequeño detalle que hizo que todo se fuera al garete de buenas a primeras.

Recuerdo a Joan, aunque todavía no le he puesto cara, sinceramente tampoco quiero ponerle cara, en definitiva la culpa no fue suya.

Recuerdo tantas y tantas noches perdidos en el monte con unas risas y algo de miedo buscando un zorro, esto si es algo que no olvidare jamas en mi vida.

Recuerdo la vez que la rechace en el bar Toledo, y lo mucho que me arrepiento de ello, era, es y seguirá siendo una quimera para mi, estoy seguro.

Recuerdo esa noche abrazados en su casa, ella esperando sexo y yo sin ganas por simple educación, todavía creo que ella no lo acabo de entender.

Recuerdo esos viajes en la “Juanete” a comprar juguetes y artículos varios con el señor del bigote, ese calor con el motor en medio era aterrador.

Recuerdo como dejé pasar a Begoña en Castellón por que tenía que trabajar, a pesar de que ella ya estaba medio desnuda, algo de lo que también me arrepentiré toda mi vida, era un verdadero bombón.

Recuerdo como le dije que no a Ivana simplemente por que no me interesaba, ya había cumplido con mi cupo de locas por aquel entonces.

Recuerdo el trompo que hice en medio de una curva en Figueroles por que iba demasiado fumado, por suerte no venia nadie de frente, volví a casa ya que me quede en la dirección correcta.

Recuerdo las largas llamadas telefónicas con Cristina a cambio de nada, y todavía hoy sigo sin esperar nada a cambio, me gustaba hablar con ella.

Recuerdo las vacaciones en Oliva y esa playa que todavía llevo en el culo, revolcarse en la playa con tu novia está bien, dormir con su hermano y el culo lleno de arena no tanto.

Recuerdo ese mono verde con esos protuberantes pechos dentro de el, aunque ella siga pensando que no lo recuerdo.

Recuerdo el Pérez y sus escupideras de latón, con sus precios y sus cubatas de garrafón.

Recuerdo mi vuelta de Castellón y el acoso que sufrí por parte de todas mis conocidas, volví hecho todo un bombón, pero fue demasiado pesado para mi.

Recuerdo como te deje pasar y casarte con otro, una espina que me dolerá toda la vida.

Recuerdo mi primera y decepcionante noche con Mónica, rápido, y casi insensible.

Recuerdo mi primer coche, un Ford Escort con cuatro marchas, me llevaba a Valencia y todo, era una verdadera maquina.

Recuerdo la primera vez que perdí el tubo de escape en un zorro, luego vinieron muchas más.

Recuero mi primer recuerdo, del que no quise hablar nunca, no quiero hablar ahora, y no hablare jamas.

Puedes insultarme, criticarme, lo que te de la gana, pero todo comentario anónimo, o con un email falso será borrado.

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