Pienso que pienso demasiado.

Escrito el 5 junio, 2017, a las 19:18, en pijama.

Últimamente pienso mucho en todo tipo de cosas, cuando consigo parar mi cabeza y centrarme en uno o dos pensamientos solo, pienso mucho, quizá demasiado, me gustaría poder dejar de pensar, me gustaría poder dejarlo todo y volar.

Pienso en mi Angel, en lo preocupada que está por mí, aún sabiendo de mí más que yo mismo le asusta lo que pueda llegar a ser capaz de hacer, no sabe si lo que siente es real o no, no sabe como comportarse conmigo, tengo a mi Angel desconcertada, ella, que posiblemente sabe mejor que yo lo que siento.

Pienso en Torrent, no se que pasa entre nosotros, lo único que se es que la necesito cerca, me ayuda a anularme, me ayuda a dejar de ser lo que soy, creo que la tengo un poco asustada también, me conoce bien, lo normal es que no se fie de mi, yo no lo haría.

Pienso en esos agregados de las redes sociales que de repente se han convertido en amigos en la sombra, en esos que por privado me escriben bonitas palabras de apoyo e intentan animarme para salir de todo esto.

Pienso en mis hijas, que ya llevan más de dos meses sin ver a su padre en persona, que están preocupadas por que todavía no he podido decirles que estoy mejor, que me obligan a sacar una sonrisa cada día por Skype.

Pienso en su madre, mi ex mujer, mi amiga, que tanto y tanto ha hecho por mí en estos últimos tiempos, la única que de verdad a estado a mi lado, y la única que no tenía ninguna obligación de haber estado.

Pienso en mi madre, que aunque a veces parece un poco tonta, se ha dado cuenta perfectamente de que me estoy hundiendo, de que me tienen encerrado en una burbuja en la que no me siento cómodo, se que se ha dado cuenta que de un momento a otro voy a explotar, y le preocupa, es mi madre.

Pienso en mí, en por que todavía sigo aquí, en el por que de mi existencia, en por que no me he podido marchar todavía, en cual es el propósito de mi existencia, no lo entiendo, todos me piden planes a corto plazo, y apenas soy capaz de pensar en lo que voy a hacer mañana.

Pienso en todos aquellos a los que dejé abandonados en Girona, en como estarán, que pensarán, si es que piensan algo de mi, es cierto que solo una de ellos se ha puesto en contacto conmigo, quizá tampoco era la familia que parecía ser cuando estaba con ellos.

Pienso en como sacar las ganas de seguir viviendo, intento encontrar un estimulo, por pequeño que sea que no me haga sentir tan egoísta como me siento, teniendo todo lo que tengo, y no quiero vivir, soy demasiado egoísta.

Pienso en las muchas veces que habré echo daño a gente inocente con mis crisis, son días perdidos para mí, pero estoy seguro que ellos lo recordaran durante toda su vida.

Pienso en los que me intentan psicoanalizar en la terraza de un bar, en lo superiores a mí que deben creerse, en lo mucho que deben pensar que me están ayudando.

Piensa en esa canija que cuando la necesito aparece a mi lado, y me escucha, solo hace eso, me escucha.

Pienso en todo y no puedo pensar en nada, concentrarme me resulta imposible, centrarme mucho menos todavía, creo que vuelvo a tocar fondo, y ya se lo que pasa cuando toco fondo, y me inquieta la idea, no me asusta, pero hunde todavía más el simple hecho de pensar en ello de nuevo.

Pienso que no debería pensar tanto, pero las pastillas no la consiguen parar, mi cabeza es rápida, muy rápida, necesito saber donde está el freno, la necesito parar.

Pienso que pienso demasiado.

Pienso que quiero dejar de pensar.

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  1. Miguel Fernández Olivero dice:

    Ricardo, aunque no hemos tenido mucho contacto, para mí ha sido el suficiente para que me duela lo que leo que sientes. Hay algo que no puedo dejar de pensar en esta situación, como son tus hijas. Hay que estar en tu pellejo para verlo igual, pero por ellas dejaría de pensar en algunas otras cosas. Fuerza, ánimos y siempre arriba después de cada caída. Un abrazo.

    1. ricard dice:

      Gracias Miguel, no sabes lo duro que es tener ganas de morir sabiendo todo lo que tengo aquí, eso es lo único que no me deja dormir.

      1. Miguel Fernández Olivero dice:

        Ya tienes un motivo de peso para seguir adelante hasta que tu mente encuentre el camino que no debes de dejar de buscar. Ojalá que pronto te haya parecido todo como una mala pesadilla.

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