El mesonero, un hombre de bien, los demonios, un ángel y la cuenta cuentos.

Escrito el 4 julio, 2017, a las 19:12, a medio vestir.

Y así paso mis días, entre tan excéntricos personajes de cuento popular, pero que no lo son, son reales, tan reales como la vida misma, y entre ellos vivo, y entre ellos me siento feliz y arropado.

El mesonero:

Este es uno de los personajes, sin duda alguna, más peculiar de todos, un gran hombre, tanto en tamaño como en bondad, eso sí, su peculiar velocidad a la hora de servir los diferentes alcoholes de los que dispone pueden llegar a irritar a aquellos que no sepan de su parsimonia.

Los brebajes que prepara pueden llegar a ser dignos de los mismos dioses, claro, siempre y cuando confíes en el, y en sus manos, personalmente, aunque me ha costado un poco, me he rendido a sus extraños brebajes de diferentes sabores y colores.

Aun siendo el dueño y señor del mesón, no parece tener todas las riendas en sus manos, eso sí, posee la gran suerte de contar con grandes amigos y vasallos que hacen lo que es necesario cuando el se despista, o simplemente no hace acto de presencia.

El hombre de bien:

Sin duda alguna el líder indiscutible del mesón, su presencia se hace notar, todos escuchamos sus palabras con gran respeto y admiración, aún así es uno de los más bromistas de todos.

Su labor es bien clara, defender al inocente de todo malhechor o situación drástica o peligrosa, y para ello viste ropajes azules y enfunda una espada de fuego que puede, y tiene permiso para utilizar.

No obstante en el mesón es uno más, aún siendo su presencia motivo de respeto, se integra en el grupo, y pasa casi inadvertido como uno más de nosotros.

Los demonios:

Dos pequeños seres, que sin duda alguna son demonios escapados del mismísimo averno, imprescindibles para que una tarde sea completa.

Ensimismadas ambas con dos especies de maquinas de hacer el mal, y aún así son perfectamente capaces de mantener conversaciones “coherentes” con el resto del grupo.

Deambulan de arriba a abajo todo el rato, como buenos demonios siempre están intentando hacer alguna nueva travesura.

De toda forma, es indudable que sin ellas en la mesa, o el mesón, nada sería como es, y es así como queremos que sea, divertido.

La ángel:

Ella siempre está presenta, incluso cuando no lo está, su presencia es esencial para que todo el circulo esté perfectamente cerrado y bien organizado.

Trae consigo la paz y el sosiego para mi ser, la indudable admiración con la que la miro y escucho es algo que ni puedo, ni quiero esconder.

A pesar de ser un verdadero ángel, en ciertos momento sabe dejar salir ese pequeño demonio que todos llevamos dentro, es entonces cuando mas me gusta, y ella lo sabe, y creo que por eso se contiene tanto, quizá por miedo, quizá por vergüenza.

La cuenta cuentos:

Ha sido la última en cerrar el circulo en el mesón, no por ello es la menos importante, al contrario, su presencia es tan abrumadora que llega a hacerse indispensable en ciertos momentos.

Capaz de contar cuentos sin parar, ni siquiera a respirar, durante horas, tiene historias guardadas en su mente para paliar la sed de saber y aprender de cualquier persona.

Un nervio con ropajes, con una lengua musculada y una mente realmente privilegiada y rápida.

 

Y entre estos “extraños seres” paso mis días, lógicamente falto yo, pero de mi ya sabéis lo suficiente como haceros a la idea de que encajo bien en tan peculiar grupo de personajes.

Ahora mismo son mi salida, mi escape, mi apoyo, creo que sin estos personajes en mi vida todo habría sido muy diferente, quizá las cosas tienen mucho más sentido para mí gracias a ellos, a su buen hacer y a su forma de tratarme, como uno más.

Puedes insultarme, criticarme, lo que te de la gana, pero todo comentario anónimo, o con un email falso será borrado.

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